jueves, 26 de julio de 2012
El papel se hizo rudo para aguantar la ferocidad de la pluma, un balcón de la ciudad lloró
y las luces siguieron inmunes…
la ciudad recordó a aquellos poetas malditos, llenos de sabiduría de vida, olvidando blasfemias y cuentos de hadas … un balcón lloró pero nadie jamás lo supo. Porque las luces de sus pupilas destellantes solo recuerdan lo que esta en el interior de los ojos…
El papel se hizo rudo, y con eso la historia de una y mil plumas manejadas por nuestras manos.
Las luces inmunes cierran sus ojos mientras desde sus balcones se puede observar uno y mil sueños y una pluma ruda sobre un endeble papel que ya no aguanta mas verdades…
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